Una vez por semana, el hincha huye de su casa y asiste al estadio.
Flamean las banderas, suenan las matracas, los cohetes, los tambores, llueven las serpientes y el papel picado; la ciudad desaparece, la rutina se olvida, sólo existe el templo.
En este espacio sagrado, la única religión que no tiene ateos exhibe a sus divinidades. Aunque el hincha puede contemplar el milagro, más cómodamente, en la pantalla de la tele, prefiere emprender la peregrinación hacia este lugar donde puede ver en carne y hueso a sus ángeles, batiéndose a duelo contra los demonios de turno.
Aquí, el hincha agita el pañuelo, traga saliva, glup, traga veneno, se come la gorra, susurra plegarias y maldiciones y de pronto se rompe la garganta en una ovación y salta como pulga abrazando al desconocido que grita el gol a su lado. Mientras dura la misa pagana, el hincha es muchos. Con miles de devotos comparte la certeza de que somos los mejores, todos los árbitros están vendidos, todos los rivales son tramposos.
Rara vez el hincha dice: «hoy juega mi club». Más bien dice: «Hoy jugamos nosotros». Bien sabe este jugador número doce que es él quien sopla los vientos de fervor que empujan la pelota cuando ella se duerme, como bien saben los otros once jugadores que jugar sin hinchada es como bailar sin música.
Cuando el partido concluye, el hincha, que no se ha movido de la tribuna, celebra su victoria; qué goleada les hicimos, qué paliza les dimos, o llora su derrota; otra vez nos estafaron, juez ladrón. Y entonces el sol se va y el hincha se va. Caen las sombras sobre el estadio que se vacía. En las gradas de cemento arden, aquí y allá, algunas hogueras de fuego fugaz, mientras se van apagando las luces y las voces. El estadio se queda solo y también el hincha regresa a su soledad, yo que ha sido nosotros: el hincha se aleja, se dispersa, se pierde, y el domingo es melancólico como un miércoles de cenizas después de la muerte del carnaval. Cuento del libro “El fútbol a sol y sombra” – Eduardo Galeano
¿Sabías que Urzaiz y Hugo Sánchez compartieron delantera en el Rayo Vallecano?
Sí. Es un dato que pocos conocen. Fue en la temporada 93/94. En aquel entonces, Urzaiz era un joven jugador que había salido de la cantera del Real Madrid –con el que llegó a jugar un partido en la Copa de Europa, frente al Odense-, y que llegaba procedente del Celta de Vigo, con el que la temporada anterior solamente había disputado seis partidos. Por su parte, para Hugo Sánchez sería su última temporada en nuestra liga, a la que había regresado tras su breve paso por el fútbol mexicano, donde jugó en el Atlante, tras salir del Real Madrid. Tras su estancia en Vallecas, Hugo jugaría posteriormente de nuevo en el Atlante, en el Linz austríaco, el Dallas Burns estadounidense y el Atlético Celaya, antes de comenzar su carrera como entrenador.
Hugo y Urzaiz fueron la pareja de delanteros que el entrenador, Félix Barderas ‘Felines’, alineó para el primer partido en el Sardinero, ante el Racing de Santander. El Rayo cayó por 1-0 y la pareja estuvo prácticamente inédita ya hasta final de temporada, en la que llegaron a disputar juntos nueve partidos más, pero sólo dos de ellos como pareja titular (en ninguno, por cierto volvieron a jugar juntos noventa minutos). En aquella temporada, Hugo Sánchez consiguió dieciséis goles, y Urzáiz solamente uno. El Rayo tuvo hasta tres entrenadores (terminó la temporada con David Vidal) y no consiguió evitar el descenso. Terminó en decimoséptima posición en liga, y el Compostela le derrotó en el Play Off. Aquella fue la primera temporada con Teresa Rivero como presidenta.
Como anécdota, y para finalizar, hay que señalar que el último partido que disputó Hugo Sánchez en España, fue el diez de abril de 1994, en Vallecas, ante el Zaragoza. Jugó solamente dieciséis minutos. Su sustituto fue, precisamente, Ismael Urzáiz.
¿Sabías que Gudjohnsen debutó con la selección sustituyendo a su padre?
Eidur Gudjohnsen tiene en su biografía un dato particular. Cuando debutó con la selección de su país, Islandia, el 24 de abril de 1996, con diecisiete años, lo hizo sustituyendo nada menos que a su propio padre, Arnór Guðjohnsen, quien entonces tenía treinta y cinco años. Fue en el minuto setenta de un partido frente a Estonia, que terminó 3-2 para los islandeses, con gol de Gudjohnsen padre incluido.
Arnór Guðjohnsen, actual representante de Eidur, fue un delantero centro muy reconocido en su país. Con Islandia jugó setenta y cuatro partidos internacionales, anotando catorce goles. A nivel de clubes, defendió, entre otros, las camisetas del Lokeren, Anderlecht y Girondins de Burdeos, y fue máximo goleador de la liga belga la temporada 86/87.
¿Sabías que el West Ham sólo ha tenido 12 entrenadores en sus más de cien años de historia?
Cuando hablamos de proyectos a largo plazo y entrenadores longevos, todos pensamos en Inglaterra. En la Premier League es habitual que los técnicos afronten proyectos a largo plazo y se mantengan en los banquillos durante varios años. Arsene Wenger, que esta temporada ha cumplido su décimo aniversario en el Arsenal, o Alex Ferguson, dos décadas al frente de los red devils, son buenos ejemplos de ello (el caso del francés Guy Roux, en el Auxerre, merece un capítulo aparte).
Por todo ello, es lógico que los cambios en la dirección técnica no sean tan habituales como en el resto de ligas europeas. Sin embargo, existen casos extremos, como el del West Ham United. El equipo londinense, que cuenta ya con más de cien años de existencia (112 para ser exactos), únicamente ha tenido 12 entrenadores en su historia, todos ellos británicos. Y lo que es aún más sorprendente, hasta hace 18 años sólo cinco habían ocupado el banquillo de Upton Park. Toda una marca difícil de igualar, si lo comparamos con los grandes de las islas como Manchester United (17 técnicos) y Liverpool (18) o, sin necesidad de salir de España, con Real Madrid (36) o FC Barcelona (28).
Este número tan corto de entrenadores puede comprenderse al comprobar que el primer míster de la historia de los hammers, Syd King (en la foto), estuvo 31 años al frente del equipo. Sin embargo, la condición de equipo humilde que siempre ha tenido el West Ham no cambió hasta la llegada de Ron Greenwood a la dirección del equipo en 1961, con quien el conjunto londinense consiguió sus cotas más altas al conseguir la FA Cup de 1964, la Recopa de Europa en 1965 y jugar, en 1966, la final de la Copa de la Liga. En aquel conjunto, entrenado por Greenwood, jugaban entre otros Martin Peters, Geoff Hurst y Bobby Moore, a la postre campeones del mundo en 1966 con la selección inglesa y decisivos en la consecución del campeonato. Moore era el capitán de aquel combinado, Peters anotó un gol en la final ante Alemania y Hurst tres, hazaña aún no igualada.
Tras la destitución de Greenwood, que se mantuvo trece años como entrenador hammer, en 1974, llegó John Lyall, quien continuó el buen trabajo de su predecesor. Con Lyall en el banquillo, el West Ham a punto estuvo de repetir los logros de las temporadas 64 y 65. El equipo ganó la FA Cup en su primera temporada y la siguiente llegó a la final de la Recopa, en la que cayó ante el Anderlecht. En aquel equipo, ya sin los campeones del mundo, jugaban Frank Lampard, el padre del actual jugador blue, Trevor Brooking (técnico interino del equipo en 2003) o el actual entrenador Alan Curbishley.
Lyall, que dejó el club en 1989, fue el último entrenador que duró más de diez temporadas al frente del equipo (14, concretamente), tras una “tradición” que habían perpetuado anteriormente Syd King (31), Charlie Paynter (18), Ted Fenton (11) y Greenwood (13). Además, la salida de Lyall y la llegada del escocés Lou Macari supuso que, por primera y única vez en más de cien años, un técnico no inglés se sentara en el banquillo de Upton Park. A partir de Macari, el West Ham ha tenido siete técnicos en 18 años, es decir, dos más que en los 94 anteriores: Billy Bonds, Harry Redknapp, Glenn Roeder, Alan Pardew, Brooking y el actual técnico, Curbishley.
Sin duda, un caso curioso el del West Ham.
Otro día os contaremos la Historia de este gran club. Merece la pena.
¿Quién era?: Un centrocampista nigeriano de los 90 y mediados de la pasada década. ¿Por qué se le recuerda?: Por ser uno de los componentes de la mejor generación de futbolistas nigerianos (los hemos nombrado ya mucho: Amokachi, Okocha, Yekini, Mutiu, Ikpeba, Amunike y un largo etcétera), que tuvo su momento de gloria cuando ganó con el Ajax la Copa de Europa en 1995 y por lo bien que conectó con la afición del Betis, donde estuvo cuatro años. ¿Qué fue de él?: Se retiró en 2004 en el Mallorca. Tras unos años perdido (nunca tuve ocasión de encontrarlo hasta hace poco. Al parecer no se movió de Palma), ahora forma parte de la secretaría técnica del Real Betis. ¿Sabías qué...?: Siempre hubo confusión con su nombre, porque muchos decían que era George Finidi y otros que era Finidi George. Esta última es la versión buena.
- En el Ajax jugaba junto a legendarios como Van der Sar, los hermanos de Boer, Litmanen, Davids, Seedorf, Kluivert, Blind... y todos dirigidos por Louis "Siempre Negatiffo" Van Gaal.
- Cada vez que marcaba un gol con el Betis, desde la grada le tiraban un sombrero cordobés que Finidi no dudaba en ponerse. El camerunés Emana ha heredado esa costumbre.
- Estaba en la selección nigeriana que (y perdón por la grosería) nos metió ’los pelos p’adentro’ en el Mundial de Francia 98.
- Tenía dos hermanos futbolistas, Iginaware y Celestine. Iginaware falleció en tristísimas circunstancias, en concreto, en una avalancha en un estadio nigeriano.
- En España también jugó en el Mallorca, donde estuvo en dos etapas.
- En aquel mítico Ajax había otro nigeriano de muchos quilates: Nwankwo Kanu.
- Está entre los diez nigerianos que más veces ha vestido la camiseta de su país.
- En la selección su dorsal era el 7.
- Su mayor logro con el Betis (en el que también estaba Alfonso, como recordaréis) fue jugar la final de la Copa del Rey de 1997, que perdieron ante el Barça.
Biografía, palmarés, estadísticas: Finidi George nació el 15 de abril de 1971 en Port Harcourt, Nigeria. Su primer equipo fue el Calabar Rovers, donde empezó en 1989. Tras eso, pasó por el Iwanyanwu y el Sharks de su país, para dar el salto a Europa en 1993, al Ajax de Amsterdam. Tras tres años en Holanda, el talonario de don Manuel Ruiz de Lopera lo trajo al Betis, donde estuvo cuatro años, tras los que se fue al Mallorca, donde estuvo un año. Pasó dos años en el Ipswich Town inglés después y en 2004 regresó al Mallorca, donde se retiró. En su palmarés tiene tres ligas y dos Supercopas de Holanda, una Champions, una Supercopa de Europa y una Intercontinental. Con Nigeria jugó 62 partidos y metió dos goles. En su palmarés como internacional tiene una Copa de África (1994).
El Arsenal tiene también un borrón en su inmaculado historial deportivo, y es la camiseta que vistió entre los años 1991 y 1993. Parece mentira que con un diseño así, los aficionados permitieran que su equipo la vistiera durante dos años. ¿Diría algo Thierry Henry si el club decidiera recuperar ese diseño? ¿Se negaría a jugar?
ELCÓDIGO DE BARRAS INGLÉS
Consultando la hemeroteca uno se puede encontrar verdaderos desaciertos en la elección del diseño para la camiseta. Un ejemplo claro es el del Newcastle, que un año intentó combinar las barras gruesas y estrechas en su uniforme. Lejos de convencer a la hinchada, el peculiar diseño provocó mareos en todo aquel que lo miró fijamente durante varios minutos...
En los equipos de fútbol sólo hay un puesto que ofrece libertad en la vestimenta: el de portero. Muchos de ellos han sorprendido con creaciones propias, pero pocos han provocado tanto revuelo como el mexicano Jorge Campos.
Su combinación de colores, sus tonos fluorescentes, le colocan en los puesto altos de la clasificación de vestimentas horribles. Eso sí, si su objetivo era despistar a los delanteros, seguro que lo consiguió.
Esta vez vamos a hablar de un tipo al que el fútbol no le regaló nada, consiguió llegar a lo más alto a base de trabajo y no ha tenido problema en continuar ganándose el pan en los campos más humildes de la península. Tan pronto salía, alguien siempre informaba de su paradero. Supongo que alguno de vosotros dirá que vaya poco mérito, que está bien localizado, que aún no se ha retirado, pero como ya sabéis, no sólo el paradero de los deportistas es la razón de ser de este blog, sino también sus anécdotas. Así que os traemos a todo un internacional español: Catanha.
¿Quién era?: Un futbolista hispano-brasileño de los 90 y de la actualidad. ¿Por qué se le recuerda?: Porque en su época fue un prolífico delantero en equipos como el Celta de Vigo o el Málaga, llegando a nacionalizarse español y a jugar con la Roja. ¿Qué fue de él?: Pues como supongo que sabréis la mayoría, a sus 37 años sigue jugando en el Estepona, de 2ª B (en la foto, con su camiseta). ¿Sabías qué...?: Llegó a España vía Salamanca, junto a su compatriota Giovanella y al portugués Pauleta.
- Tiene una forma muy característica de celebrar los goles, con el famoso Vuelo de la Gaviota (moviendo los brazos así, de arriba a abajo).
- Debutó con la Roja hace ya nueve años, en un partido ante Israel en el Bernabéu que ganamos 2-0. Entró sustituyendo a Urzáiz (viendo la alineación de ese partido, acabo de flipar al darme cuenta de que Iker Casillas era ya titular de la selección. De ese partido, sólo Iker, Catanha, Manuel Pablo, Gerard y Raúl siguen en activo).
- En su primera temporada en el Salamanca pasó sin pena ni gloria. Fue a la siguiente, con el Leganés, cuando despuntó.
- En 2000, se convirtió en el fichaje más caro de la historia del Celta de Vigo, que pagó por él al Málaga 2.300 millones de pesetas.
- Catanha jugó tres partidos con la selección. El primero, ya citado, se saldó con una victoria. Los otros dos fueron un empate y una derrota (contra Países Bajos en Sevilla, que perdimos 1-2 -con goles del gran Hasselbaink y de Frank de Boer-).
- Jugó con Ronaldo en las filas del Sao Cristovao brasileño.
- Este trotamundos ha jugado en la liga rusa, en concreto en el Krylia Sovietov Samara.
- Desde su fichaje, el Estepona cuadruplicó el número de asistentes a sus partidos.
Biografía, palmarés, estadísticas: Henrique Guedes da Silva nació en Recife, Brasil, el 6 de marzo de 1972. Os cuento sus equipos: Sao Cristovao, Uniao Sao Joao, Sportivo Alagoano, Paysandu, Os Belenenses, Salamanca, Leganés, Málaga, Celta, Estrela Amadora, Krylia Sovietov, Atletico Mineiro, Linares y Estepona. Con la selección, como os he dicho, jugó tres partidos
¿Sabías que Frank Rijkaard jugó en el Real Zaragoza?
A punto de cumplir los 18 años, Frank Rijkaard debutó con el primer equipo del Ajax en 1980 de la mano de Leo Beenhakker. Lo abandonó siete años más tarde tras una discusión con Johan Cruyff (al parecer, el jugador había firmado un precontrato con el PSV) y fichó por el Sporting de Portugal. Apenas jugó con el equipo lisboeta, ya que no dio tiempo a inscribirle en ninguna competición.
Fue cedido al Real Zaragoza para la segunda vuelta de la temporada 87/88. Rijkaard ya había visitado unos meses antes La Romareda para disputar una semifinal de la Recopa junto a Blind, Wouters o Van Basten. En el Zaragoza, jugó 11 partidos como libre o mediocentro. Arrigo Sacchi pidió a Berlusconi que lo fichara. Y aunque el Sporting no estaba dispuesto a renunciar a él, Rijkaard recaló finalmente en San Siro tras ganar con Holanda la Eurocopa 88.
¿El entrenador más polémico de la historia y maestro de Mourinho?
José Mourinho no ha inventado nada. La gran mayoría de sus gestos y declaraciones tienen un espejo treinta años antes, en un entrenador británico pionero en aquello de robar portadas a sus discípulos. Y eso que éstos no lo hacían mal: dos copas de Europa y tres ligas fueron sus títulos.
Si a eso le añadimos que fue con el Nottingham Forest y con el Derby County, suena aún mejor.
Las alusiones a su trato con Dios, el desprecio a los títulos conseguidos anteriormente por el equipo al que acababa de llegar, su valoración personal por encima del resto, o sus frases repletas de ironía para despreciar a un rival, nada de todo eso que hace Mourinho hoy en día (y muy bien por cierto) es nuevo; este técnico inglés al que nos referimos ya lo hizo hace muchos años. Se trata de Brian Clough, genio y figura, capaz de lograr resultados increíbles con un juego estilista; de enfurecer a todos sus rivales, aficionados y hasta a sus propios jugadores con sus palabras; recordado en letras de canciones, libros, e incluso en una película de bastante éxito.
Iba para delantero estrella
Nacido en Middlesbrough el 21 de marzo de 1935, llegó al equipo de su ciudad a los 16 años. Era un delantero de área, un auténtico killer; no en vano, Clough anotó 197 goles en 212 partidos. En 1961 firmó con el Sunderland, con el que marcó 61 goles en 54 partidos. Con prácticamente una media de gol por partido, estaba en registros de ser uno de los más grandes del fútbol inglés, pero una grave lesión en el ligamento cruzado de su rodilla, en diciembre de 1962, le llevó a una retirada prematura. Los banquillos británicos lo agradecieron.
En 1965 comenzó su andadura como entrenador, en el modesto Hartlepool United de la cuarta división. Tras dos decentes campañas ficha por el Derby County, entonces en segunda, y logra el ascenso en su primera temporada completa. Fue en este club donde creció la leyenda de uno de los entrenadores más emblemáticos de todos los tiempos, logrando el título nacional en 1972, el primero en la historia del modesto club.
Clough se convirtió en el entrenador de moda, tanto por su pasión por el fútbol de ataque, "si Dios hubiera querido que el fútbol se jugara en las nubes, no habría puesto hierba en el suelo", como por sus declaraciones. "Por conseguir los tres puntos le pegaría un tiro a mi abuela", fue una de sus perlas más sonadas entonces.
Pero estas frases también le jugaron malas pasadas. En 1973 los carneros llegaron a las semifinales de la Copa de Europa, cayendo ante la Juventus en un encuentro polémico por los supuestos regalos que la escuadra turinesa entregó a los colegiados. Brian, además de despotricar contra su entonces presidente, acusó a los bianconeri de estafadores, y profirió insultos a todos los italianos, que supusieron una multa para el Derby. Poco después, y tras varios encontronazos más con la directiva, Cloughy su acompañante dimitieron, pese a la oposición de la plantilla y los aficionados.
Los peores 44 días
Al año siguiente firmó por el Brighton & Hove Albion, de la Tercera División, lo que sin duda significaba un tremendo paso atrás sólo unos meses después de disputar las semifinales de la Copa de Europa. En el club del sur estuvo una temporada, sin pena ni gloria.
Pero en 1974 el Leeds United, equipo puntero de la máxima categoría pero que practicaba un fútbol rácano y que despertaba antipatía en todo el país, vio cómo su entrenador, Don Revie, era convertido en seleccionador inglés, con lo que recurrió a Clough para su cargo. Parecía el regreso a la elite de Brian. Nada más lejos de la realidad.
Ya su llegada no pudo ser más polémica, ganándose enemigos desde su presentación con sus declaraciones. "Hasta donde sé, ustedes pueden tirar a la basura vuestros trofeos conquistados, porque ustedes los ganaron haciendo trampas". En un equipo que acababa de proclamarse campeón de Liga, estas palabras no sentaron nada bien. Tampoco supo llevarse con los estandartes del equipo; "Dios no te ha dado seis tacos para que los claves en la pierna de un rival", le espetó a Jhonny Giles, uno de los capitanes, con cierta fama de duro.
Tal era la situación que el presidente del Leeds decidió prescindir de Clough a los 44 días de su llegada. El día de su cese, en rueda de prensa, dejó otra frase para el recuerdo, como no podía ser de otra manera. Al ser preguntado sobre sus sentimientos, Clough, ni corto ni perezoso, aseguró "es un día muy triste... para el Leeds United".
Estos 44 días de agonía con los whites dieron para un best seller, obra de David Peace y publicado en 2006, y hasta para una película, The Dammed United
Llega al Nottingham, se forja la leyenda
En enero de 1975 Clough ficha por el Nottingham Forest, equipo que deambulaba por la segunda división. En esa primera "media temporada" consiguió salvar los muebles y, de paso, dejar preparada la próxima, la que iba a suponer el comienzo del éxito. "Ya sé que Roma no se construyó en un día, pero es que yo no me encargué de ese trabajo", dijo.
De la mano del entrenador y de jugadores talentosos como Martin O'Neill, posteriormente entrenador, entre otros, del Aston Villa, Viv Anderson, el primer jugador de color de la selección inglesa, o John McGovern (todos ellos titulares en "las" Copas de Europa), los reds lograron el ascenso a la Premier League, entonces llamada First Divison.
Ese año llegaron al Forest jugadores de la talla de Archie Gemmill o David Needham, pero sobretodo fue el fichaje del veterano guardameta Peter Shilton el que demostró que el equipo recién llegado iba a por todas. Y así fue. En esa primera temporada, los chicos de Brian Clough se proclamaron campeones de liga, por delante del todopoderoso Liverpool, dejando aturdido a todo el país. Además, ese mismo año los reds se hicieron con la Copa de la Liga. Pero el camino no estaba terminado. En la temporada 78-79 el Nottingham, que se había hecho con los servicios de Trevor Francis, quizá el mejor inglés del momento, comenzaba su andadura en la Copa de Europa como un completo desconocido. Pero pronto saltó a la palestra. La primera ronda deparó un enfrentamiento frente al Liverpool, vencedor en las dos ediciones anteriores, y los de Clough pasaron por encima. AEK de Atenas, Grasshopper y Colonia fueron los siguientes en caer. Ya estaban en la final, donde esperaba el Malmo, en el Olímpico de Munich.
El partido fue de todo menos bonito, y terminó con la victoria inglesa por un tanto a cero, obra de Francis. Clough explicaba así la final: "No fue un gran partido, ellos fueron un equipo aburrido. De hecho, Suecia es una nación aburrida. Pero hemos ganado".
Por partida doble
La temporada siguiente, el Nottingham Forest iba a repetir. Acudía a Europa como vigente campeón, puesto que la Liga se la había llevado el Liverpool, pese a que los Forests no habían perdido ningún encuentro durante toda la temporada. El Osters sueco fue la primera víctima, al que sucedieron Arges Pitesti, Dinamo de Berlín y Ajax. En la final se iban a enfrentar al Hamburgo, que con Keegan y Magath en sus filas se presentaba como favorito, a pesar de que el Nottingham era el campeón. El escenario, el Bernabéu.
Con un solitario tanto de Robertson, en el minuto 21, y con una maravillosa actuación de Shilton, los reds volvieron a proclamarse los reyes del viejo continente, convirtiéndose en el primer y único equipo que tiene más Copas de Europa que títulos ligueros. Ese mismo año, el equipo resultó también campeón de la Supercopa de Europa, al imponerse al Barcelona, y de la Copa de la Liga.
El fin del ciclo
Después de estos tres años de éxitos, las estrellas del Forest se eclipsaron, y el equipo pasó a un segundo plano. Sólo dos nuevas Copas de la Liga (89 y 90) y dos Full Members Cup (89 y 92), copa que existió mientras fueron apartados los equipos ingleses de las competiciones europeas, maquillaron algo la trayectoria.
Finalmente en la 92/93 el equipo termina colista de la Premier y Brian Clough dimite, dejando al equipo donde lo había tomado, pero con un amplio palmarés en sus espaldas. En ese momento el ídolo ya estaba muy afectado por su alcoholismo, problema que fue incapaz de superar y que terminó con su vida el 20 de septiembre de 2004, a los 69 años, al no soportar un trasplante de hígado. "¿Los hooligans en el fútbol? Bueno, están ahí, pero la verdad es que creo que hay bastantes más en la Cámara de los Comunes que en los campos ingleses", fue una de sus últimas perlas.
Así era Brian Clough, idolatrado y repudiado en el fútbol inglés. Capaz de llevar al Nottingham Forest de Segunda División a campeón de Europa en sólo tres años y, no contento con eso, repetir cetro europeo. Capaz de tildarse a sí mismo como Dios. "Yo no diría que fui el mejor entrenador, pero sí que estaba en el TOP 1". Palabra de genio.